20 de marzo de 2010

Azoteas Verdes: Un nuevo encuentro con la naturaleza


Respecto de los diferentes métodos que existen en la naturalización de espacios, podemos diferenciar dos. Uno implica el recubrimiento de la terraza o balcón con un sistema continuo y permanente de soporte a la vegetación, para generar áreas verdes con posibilidades casi ilimitadas. El otro consiste en la colocación de módulos separados y removibles que permiten lograr una naturalización rápida, accesible y práctica. Para ambos se colocarán una barrera contra raíces, un drenaje para el agua, un filtro y la tierra con vegetación.

En las nuevas búsquedas que realiza el ser humano por encontrar maneras de aproximarse a esa vida natural, silvestre y sana que fue dejando atrás con el correr de los años, el hombre implementó lo que se conoce como techo verde.

Lo importante, ante todo, es determinar si el lugar que elegimos para llevar a cabo esta técnica es apto para este tipo de ejecuciones, que representarán un peso significativo en el espacio a trabajar. Es por eso que recomendamos consultar con la administración del consorcio en el caso de edificios, o con especialistas en ingeniería o arquitectura.

Lo que debemos saber es que cada proyecto se adaptará a la región, a su clima y al tipo de edificación. Todo dependerá de si el techo que elegimos es de vegetación simple o intensiva. El primero constará de césped, flores, de un espesor de 5 a 8 cm., no es transitable y necesita de un mantenimiento mínimo. El segundo, en cambio, tendrá arbustos, plantas con flores, caminos, terrazas, fuentes con agua, un espesor de por lo menos 15 cm., es transitable y requiere de un sistema de irrigación y de mantenimiento.

Ahora bien, los beneficios que tiene esta técnica son casi indiscutibles. Para empezar, los techos verdes sirven como amortiguadores de sonido, disminuyendo considerablemente la contaminación auditiva que podría ingresar a nuestra vivienda por el reflejo de las ondas sonoras. El techo verde permite que las plantas absorban en su follaje el sonido y se reduzca el ruido urbano que se filtraría al interior.

Por otro lado, los techos verdes conforman un aislante térmico que aísla la terraza o balcón del calor, e impide que se genere el conocido “efecto de isla térmica”. Respecto de cuestiones energéticas, la naturalización de terrazas y balcones significa un ahorro en A.C. En zonas secas, la humedad que aporta esta técnica significa mayor confort para la vivienda, sin la necesidad de implementar sistemas de refrigeración que no sólo son costosos sino que representan un gasto de energía.

La utilización de vegetación fomenta la biodiversidad, debido a que las plantas ofrecen sustento a aves e insectos. De esta manera, estaremos colaborando con la naturaleza y aportando a otros seres vivos la posibilidad de aprovechar estos espacios. También se destaca el importante poder de absorción de CO2, ya que durante el día las plantas captan energía y CO2 y liberan oxígeno. De noche, respiran normalmente. Parte del CO2 pasa a formar parte de su biomasa en crecimiento.

Otra de las grandes ventajas del techo verde es la que nos brinda el convertirlo en un techo vivo. A esto nos referimos cuando hablamos de utilizarlo para el cultivo de alimentos. De esta manera, sumamos a todos los beneficios el de poseer nuestra propia huerta para consumo personal.

De todas formas, y como dijimos al principio, lo importante es permitirnos entrar en contacto con un ambiente verde. El techo vivo es una oportunidad ideal que nos brinda, no sólo los beneficios que mencionamos previamente, sino la paz y la armonía que aporta la naturaleza.

Fuente: Sustentator.org

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